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Nuestros océanos se ahogan… en plástico

La contaminación por plástico es una de las principales amenazas para los océanos y sus habitantes, y aun así seguimos arrojando basura en ellos sin pensar en el futuro del mayor ecosistema del planeta.

Los océanos son uno de los recursos más importantes de la Tierra. Más de tres mil millones de personas en todo el mundo dependen de ellos para su sustento (1). Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE. UU. (NOAA) (2), los océanos son insustituibles por varias razones a la vez.

Entonces, ¿por qué contaminamos uno de nuestros mayores tesoros a un ritmo tan alarmante? Cada año llegan a los océanos más de 8 millones de toneladas de basura (4), aproximadamente un camión cargado cada minuto. Ahora mismo flotan en los océanos entre 15 y 51 billones de fragmentos de plástico, con un peso total de entre 93.000 y 236.000 toneladas (5).

El plástico destruye la vida marina

Los animales marinos confunden el plástico con comida y lo ingieren, pero no se digiere y permanece en su sistema digestivo. El estómago se llena, el apetito desaparece, sobreviene la desnutrición y, al final, la muerte por inanición. Por desgracia, el recorrido del plástico no termina ahí: tarda cientos de años en degradarse, y cuando el cuerpo del animal muerto se descompone, la basura vuelve al océano en busca de una nueva víctima. Además de ingerirlo, los habitantes del mar se enredan en la basura, que los asfixia, los mutila y los ahoga.

El plástico también amenaza al ser humano

Cuando un animal come plástico o absorbe productos químicos, las sustancias nocivas ascienden por la cadena alimentaria —un proceso llamado biomagnificación— y acaban en nuestro plato. Un estudio de la Universidad de California en Davis reveló que aproximadamente una cuarta parte de todo el pescado de los mercados de California e Indonesia contiene plástico y microfibras (13). El plástico en la dieta aumenta el riesgo de toda una serie de enfermedades: cáncer, enfermedades cardiovasculares, diabetes, enfermedad inflamatoria intestinal, artritis reumatoide, inflamación crónica, enfermedades autoinmunes y neurodegenerativas, y accidente cerebrovascular (14).

Las consecuencias del plástico en el océano también las siente la economía. Se estima que la contaminación por plástico causa cada año daños por más de 13.000 millones de dólares, sobre todo al turismo, la pesca y los sectores dedicados a la limpieza (15).

Por fortuna, la lucha contra la contaminación por plástico cobra fuerza. Sesenta y tres países de los seis continentes habitados participan en la campaña «Mares Limpios» de la ONU, la mayor iniciativa de la historia contra la contaminación de los océanos (16). Juntos aspiran a devolver a los océanos su antigua riqueza reduciendo el vertido de plástico, y Watergen apoya con entusiasmo esta iniciativa.

Agua del aire,esté donde esté.