Agua potable del aire

Cerca del 97,5% del agua de la Tierra es demasiado salada para beber. Resulta aún más sorprendente que la fuente de agua potable más cercana la respiremos literalmente: ¡es el aire!
Crisis. La escasez de agua potable es un problema global, y el mundo busca con urgencia soluciones económicas y sostenibles «en el punto de consumo»: soluciones que lleguen a las personas dondequiera que estén, sin logística compleja ni transporte.
El objetivo principal de un abastecimiento de agua a largo plazo es encontrar una solución en la que los sistemas hídricos «proporcionen una cantidad suficiente de agua y una calidad adecuada de agua potable para una necesidad concreta, sin comprometer la capacidad de garantizar esa cantidad y esa calidad en el futuro».
Para entenderlo en el contexto del agua potable, recordemos: cerca del 97,5% del agua del planeta está almacenada en los océanos y es demasiado salada para beber. La infraestructura mundial de suministro de agua es vieja, tiene fugas y está oxidada. Por el cambio climático, los lagos se secan y desaparecen.
Entonces, ¿por qué seguimos sin aprovechar la fuente de agua potable más abundante que existe: la humedad del aire?
¡Está a nuestro alrededor, es gratuita y siempre está fresca!

Veámoslo así: si el mundo entero pasara de algún modo a beber agua del aire, solo tomaríamos una fracción diminuta de la humedad que la naturaleza incorpora a la atmósfera cada día: apenas una diezmilésima parte del total.
Esto significa que el aire que nos rodea es un recurso totalmente renovable y prácticamente ilimitado, que se puede aprovechar sin quitarle nada al futuro.

Agua del aire: la principal fuente de agua a largo plazo del futuro
Una de las soluciones más prometedoras al problema de la escasez de agua son las tecnologías de generación de agua atmosférica (Atmospheric Water Generation, AWG), más conocidas como «agua del aire».
Pensando en el largo plazo, el reto de esta tecnología es captar agua en volúmenes suficientemente grandes, con un consumo mínimo de energía, y hacerla fresca, limpia y accesible hasta el punto de abastecer a comunidades enteras en periodos de estrés hídrico.
Las tecnologías del agua del aire son realmente revolucionarias. Captan la humedad del aire, filtran los contaminantes y extraen el agua de la humedad atmosférica (alcanzan su máxima eficiencia cuando la humedad supera el 35%). Del agua obtenida se eliminan metales pesados, partículas en suspensión, organismos biológicos y compuestos orgánicos (COV, COSV), y después se añaden los minerales necesarios para su «potabilidad»: calcio y magnesio (el agua sin el equilibrio mineral adecuado no sabe «natural»). Luego el agua se enfría, circula y se almacena a una temperatura de 5–7 °C, se mantiene siempre fresca y se sirve justo donde se necesita. En comparación con otras fuentes de agua, es un cambio enorme.

Cuanto más eficientes sean las tecnologías del agua del aire, más seguras estarán las personas en todo el mundo. En las comunidades remotas y subdesarrolladas, menos personas enfermarán y morirán por aguas subterráneas contaminadas. Conviene recordar que, en buena parte del mundo en desarrollo, el agua sucia es la principal causa de mortalidad infantil.
Según un estudio de la Organización Mundial de la Salud, un tercio de la población del planeta no tiene acceso a agua potable segura. En cifras reales, son 3200 millones de personas sin un abastecimiento de agua potable gestionado de forma segura, entre ellas 785 millones sin acceso básico al agua potable. Y estas cifras se concentran sobre todo en los países pobres, ya atrapados entre las sequías y el aumento del nivel del mar.
La peor situación del abastecimiento se da, casi sin excepción, en los países en desarrollo. A la simple falta de agua se sumó la migración masiva del campo a las ciudades, que agravó el problema. Los sistemas hídricos sencillamente no dan abasto con la demanda de agua potable sin enormes inversiones en infraestructura, que no se hicieron. Como resultado, las redes principales sufren tuberías deterioradas que añaden sustancias tóxicas al agua, fuentes contaminadas, averías y fugas. Las consecuencias son dobles: primero, el agua no alcanza para toda la población; segundo, la que llega es de baja calidad y puede ser peligrosa para la salud.
Comparación de costos y beneficios de distintas fuentes de agua

Cómo el agua del aire ayuda ya hoy
Donde funcionan sistemas de agua del aire, las personas tienen acceso a agua potable fresca, limpia y segura, creada a partir de la humedad del aire que las rodea.
El agua del aire no requiere infraestructura ni tuberías: ningún riesgo por los productos químicos, patógenos y pesticidas que pueden contaminar las aguas subterráneas. Basta con «conectar y beber».
El agua del aire es una solución móvil y cómoda: el agua potable se crea justo donde se necesita. No hace falta transportarla ni almacenarla: el sistema solo necesita una fuente de electricidad y, sobre un remolque, se puede llevar a cualquier parte.
El agua del aire crea una nueva fuente de agua potable: cada nueva gota llega fresca y limpia del aire que nos rodea, ¡sin consumir las fuentes existentes!
El agua del aire reducirá drásticamente el uso de envases de plástico, en los que hoy se transporta y almacena el agua potable en todas partes; también en eso está su carácter sostenible. Las botellas de plástico son uno de los principales factores del cambio climático y de enfermedades. El plástico tiene múltiples efectos secundarios nocivos: empeora directamente la calidad del agua embotellada al liberar en ella sustancias tóxicas; tras su uso, se convierte en fuente de contaminación ambiental, en un problema de eliminación de residuos y en una de las principales causas del envenenamiento de los océanos, que reduce las poblaciones de peces.
En resumen: una solución viable para el agua potable limpia es una condición esencial, si no la más importante, para nuestro futuro y el de nuestros hijos. Además, producir agua en el punto de consumo reduce la huella de carbono global al eliminar el transporte. Al crear de forma eficiente una nueva fuente de agua potable a partir del aire, esta tecnología se convierte en la vía más prometedora —y, de hecho, la única práctica hoy— para garantizar agua a largo plazo.
Los sistemas de agua del aire trabajan para usted
Producir agua del aire requiere energía. Según el lugar y la duración de la necesidad, el sistema utiliza la fuente más eficiente disponible. Cada vez más, se trata de fuentes renovables: sol, viento o agua.
Un sistema grande en una zona de desastre tras una catástrofe natural puede alimentarse con un generador eléctrico, mientras que un sistema permanente en un lugar remoto se apoyará en una fuente renovable, que además es la opción más sostenible.
Muchos lugares son ideales para grandes sistemas de agua del aire: campus universitarios y escolares, bases y unidades militares, grandes fábricas, parques urbanos, resorts, servicios de emergencia, aldeas, casas rodantes y vehículos particulares, embarcaciones; en definitiva, dondequiera que el agua potable se necesite en los momentos de máxima demanda. El sistema funciona las 24 horas del día, produce miles de litros de agua potable fresca y los almacena hasta el momento en que hacen falta.
En un edificio de oficinas típico, los dispensadores funcionan hoy con bidones de plástico de 19 litros que hay que traer, almacenar y cambiar casi a diario. En comparación, un solo sistema grande de agua del aire en la azotea de una torre de oficinas abastecería de agua potable fresca a todos los empleados del edificio. O bien sistemas individuales distribuidos por las plantas darían hasta 23 litros en cada punto donde se necesite agua.
En casa, un sistema compacto conectado a un enchufe común produce del aire en promedio 22 litros de agua fresca al día, suficiente para cubrir las necesidades de agua potable de una familia de cuatro personas.

El reconocimiento crece
En este mercado dinámico trabajan empresas de todo el mundo, y algunas ya han obtenido un amplio reconocimiento. Cabe esperar que los sistemas de agua del aire se vuelvan habituales allí donde la gente quiera beber y necesite agua potable fresca y limpia. De todos los métodos existentes, la tecnología del agua del aire tiene el mayor potencial para reducir la escasez de agua potable en todos los países, en desarrollo y desarrollados, hoy y en el futuro inmediato.